HISTORIA

La Población Lo Hermida, en la comuna de Peñalolén, es considerada una “población emblemática” del Movimiento de Pobladores chileno y de la resistencia a la dictadura. Su área está delimitada por Avenida Grecia al norte, Los Presidentes al sur, Tobalaba al oriente y Américo Vespucio al poniente. Tiene más de 60 mil habitantes viviendo en un área de 257 hectáreas. La Figura 1 muestra un mapa de Lo Hermida con los mencionados límites.
Mapa de Lo Hermida

Fuente: Elaboración propia

La Población Lo Hermida nace a partir de una toma de terreno gestada por un amplio movimiento que buscaba luchar por la vivienda definitiva. En 1967, por medio de una Operación Sitio (programa de auto-construcción del Gobierno de Frei Montalva), se expropió el fundo de Lo Hermida con el fin de destinar el territorio a la construcción de viviendas sociales. Durante el gobierno de Allende –entre 1970 y 1973- se desarrollaron varias tomas de terreno, en donde se construyeron 10 campamentos entre las calles de Avenida Grecia, Tobalaba, Los Presidentes y Américo Vespucio. A pesar de las altas carencias materiales de esos años, los pobladores se encontraban fuertemente cohesionados bajo una identidad sociopolítica y un objetivo común, que era la lucha por la vivienda digna. Muchos de los materiales para construir las viviendas se conseguían a través de contactos que tenían con representantes de instituciones públicas. Por ejemplo, se trabajó con René Schneider, Comandante en Jefe del Ejército asesinado en 1970, cuya cercanía con los dirigentes locales llevó a “bautizar” uno de los campamentos con su nombre. En esos años, se formaron las llamadas “canastas populares”, en un contexto de mucha cesantía y falta de medios de subsistencia. La Figura 2 muestra el paisaje actual del barrio con viviendas auto-construidas.
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Durante la dictadura (1973-1990), se vivió una fuerte represión por parte del Estado, dada la fuerte identidad de izquierda de la población. Uno de los mecanismos de represión era a través del “sapeo” o delación. Como comenta una dirigente de unos 55 años: “habían muchos personajes infiltrados, quienes eran los que vigilaban a los pobladores y los acusaban frente a los militares”. En este período, se gestaron diversas luchas desde la población. Una de ellas fue por la asignación de sitios y la obtención de títulos de dominios, cuyas escrituras se lograron finalmente entregar entre 1991 y 1992.
En las décadas de 1990 y 2000, el Estado construyó viviendas sociales, principalmente tipo block, en el sector sur, lugar que actualmente se conoce como Viña Cousiño. Esta área es la que se encuentra en condiciones más precarias, con calles sin pavimentación y algunos casos de alto hacinamiento. Además, se percibe un estigma más intenso por la figura de “El Cisarro”, un pre-adolescente de la zona que ha participado en varios hechos delictivos y que ha aparecido numerosas veces en televisión y redes sociales, ocupándose su imagen como símbolo de la marginalidad urbana chilena. Como consecuencia, los niveles de apego territorial son menores en esta área.
Actualmente, existe una preocupación por la presencia del narcotráfico en la población. La organización social que caracterizaba sus inicios, si bien mantiene algo de su fuerte identidad socio-política, se encuentra hoy algo fragmentada, con diferenciaciones, estigmas internos e incluso muros entre distintos conjuntos habitacionales. Existe un menor nivel de convocatoria, lo que a veces se asocia a la satisfacción relativa de necesidades básicas de habitabilidad, las que eran demandadas en las tomas de terreno iniciales. La baja actividad se nota especialmente en los sectores más nuevos, en contraste con los sectores más emblemáticos de la lucha popular. E incluso en los sectores más antiguos, se ha criticado que los dirigentes históricos han bloqueado la emergencia de liderazgos jóvenes.
En Lo Hermida, la mayoría de sus habitantes pertenecen a un estrato socioeconómico medio-bajo, con algunos hogares por debajo de la línea de la pobreza. Sin embargo,en el sector suroriente, existen un conjunto de condominios cerrados de clase media-alta que contrasta con el paisaje urbano de la población, y que está separado por un muro con el resto de la población, y con una impactante infraestructura de seguridad. La Figura 3 muestra el muro divisorio entre los condominios de clase media-alta y las viviendas sociales.

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