HISTORIA

La Población Santo Tomás, en la comuna de La Pintana, está compuesta por 20 conjuntos de vivienda social, donde residen aproximadamente 55 mil personas (SECPLA, 2015) en un territorio de 145 hectáreas. Su área está delimitada por la calle Santo Tomás por el norte, Av. El Observatorio por el sur (colindante con terreno de La Platina), Bahía Catalina al oriente, y Av. Santa Rosa al poniente.

Mapa Santo Tomás

Desde inicios de los años 80s hasta comienzos de la década siguiente, la comuna de La Pintana, ubicada en el sector sur de la Región Metropolitana, funcionó como receptora de viviendas sociales, producto de las erradicaciones ocurridas durante la dictadura militar. La población comunal aumentó en más de 90 mil habitantes, representando la mayor (y más rápida) tasa de crecimiento en su historia. Producto de esto, se conformó una comuna dividida en cuatro sectores discontinuos, con procesos de poblamiento en diferentes épocas: La Pintana Centro, El Castillo, El Roble y Santo Tomás, ubicándose esta última en el área nororiente del territorio.

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La Población Santo Tomás surge a raíz de erradicaciones forzadas y del acceso a subsidios del SERVIU, específicamente durante el año 1987. Desde dicho año, aparecieron los primeros conjuntos habitacionales, viviendas básicas que no superan los 36 m2, como la villa Quinto Centenario, en el sector más antiguo. En cada edificio (o block) residen hasta 48 familias, en una situación de alta densidad. Un segmento minoritario llegó a poblar Santo Tomás producto de las erradicaciones que se generaron en la comuna de San Bernardo, por la mala calidad de las viviendas en esa comuna, las que se asentaron en el sector de San Alberto. Las primeras impresiones de los vecinos respecto de vivir en Santo Tomás fueron de rechazo respecto de la falta de equipamiento. Tal como señala una dirigenta de 50 años: “no había colegios, servicios básicos ni fuentes de trabajos disponibles, ni cercanos al lugar”. Para muchos habitantes, el hecho de provenir de distintas comunas, y de no ser producto de ninguna toma o proceso auto-gestionado emblemático, genera que esta población no tenga identidad. Para una pobladora de 45 años, “este sector carece de historia. Nos pusieron (pusimos) una fecha ficticia para conmemorar nuestro aniversario”.
Las primeras zonas en desarrollarse fueron las casas de los sectores 6 y 7 (color amarillo en Figura 3 abajo). Posteriormente los sectores 4 y 5 de Santo Tomás,entre las calles Sofía Eastman, Aníbal Huneeus y Gabriela Figueroa (color naranjo), y los sectores de Santa Rosa y Sofía Eastman, junto con Av. Observatorio en 1995 (color rojo).

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Según los vecinos, la falta de equipamientos es un problema que se arrastra hasta la fecha; no existe ningún supermercado ni farmacia, y además hay graves problemas en la cobertura de servicios básicos. En palabras de una pobladora de 50 años, “existe solo un consultorio cercano que tiene capacidad para atender solo a 10.000 personas”. Los vecinos aducen estas problemáticas al abandono municipal, el cual deriva de un castigo por ser un sector “no votante”, en comparación con el resto de la comuna.

En términos organizativos, las pobladoras destacan que hace diez años atrás la organización era mucho más sólida, y que existía una mesa social como forma alternativa a trabajar con la municipalidad. Según una pobladora de 45 años, “en esos años [los principales dirigentes] tenían como estrategia trabajar directamente con el gobierno y no con el municipio, como modo de hacer llegar las demandas”. Actualmente la organización está en un punto crítico, y hay sectores que no tienen junta de vecinos ni sede social. Una dirigenta de 50 años, resume la identidad histórica de la población: “cada una forma su historia: nuestra historia es producto de una deuda, y esencialmente, del abandono del Estado”.

Además, está el estigma de vivir en La Pintana, una de las comunas pobres y más periféricas del Gran Santiago. De esta manera,hay una sensación de tener un triple estigma: una discriminación desde el municipio por ser un sector no-votante, una discriminación comunal y metropolitana por la reputación de la Población Santo Tomás, y una discriminación a nivel de ciudad e incluso nacional, por estar en la comuna de La Pintana. Así, la percepción de apego e identificación con el lugar se cruza con una fuerte categorización desde afuera que impone una identidad negativa. La experiencia de residir en un lugar periférico y tan poco equipado como Santo Tomás genera sentimientos contradictorios entre sus habitantes, como lo ilustra una dirigenta: “vivir en la Santo Tomas es salir de todo el centralismo y caos de la ciudad. Sin embargo, la falta de puestos de trabajo la hace un barrio dormitorio”.

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